Ruta en coche por el País Vasco, Cantabria y Asturias.

Vega de Ario - Picos de Europa Asturias

Seguro que has escuchado esas historias de viajeros que no planifican su viaje, que se dejan llevar por la intuición o por alguna corazonada y que se entregan a descubrir sitios nuevos sin saber muy bien qué es lo que verán. Más o menos eso fue este viaje para nosotros: estuvimos varios meses pensando si debíamos ir hacia el norte o hacia el sur de España, y finalmente nos decidimos por el norte, esa tierra de mar y montaña de la que no sabíamos prácticamente nada, pero que nos regaló algunos momentos preciosos a bordo de nuestra pequeña Kaupanger.

Navarra

Nuestro fugaz paso por esta tierra nos brindó estampas tan bonitas como una excursión por los impresionantes Mallos de Riglos y una ruta en coche por el Parque Natural de las Bárdenas Reales. Además, descubrimos que Huesca es una ciudad con mucho ambiente, llena de bares y restaurantes a la que bien vale la pena dedicarle algo que más que una noche.

País Vasco

No era nuestra primera vez por tierras vascas, con lo que aprovechamos para recorrer carreteras secundarias y regalarnos un precioso amanecer por la zona del Parque Natural Aralar y una relajante siesta en la playa de Zumaia.

Amanecer cerca del Parque Natural de Aralar
Amanecer cerca del Parque Natural de Aralar

El tiempo no nos acompañó demasiado el día que decidimos visitar San Juan de Gaztelugatxe, pero haber llegado allí antes de que abrieran puertas ya fue una buena decisión y pudimos disfrutar del camino en total soledad.

San Juan de Gaztelugatxe
San Juan de Gaztelugatxe

Cantabria

De allí nos dirigimos a Castro Urdiales y solamente al llegar a Isla la lluvia cesó y los colores del atardecer posaron para nosotros, permitiendo que disfrutáramos aún más de nuestra primera noche durmiendo delante de la playa.

Castro Urdiales
Castro Urdiales

Seguro que esta zona en verano tiene mucho movimiento, pero para nosotros era ya temporada baja y solamente compartimos camping con dos furgos más. Todo un lujo que aprovechamos por dos noches, haciendo tiempo para comer los famosos pimientos rojos de Isla en el restaurante La Chata. Un gran recomendado.

De aquí nos dirigimos hacia Santander, Santillana del Mar y Comillas, para pasar la noche. Santander no nos impresionó especialmente, aunque su arquitectura y pasado aristocrático nos parecieron interesantes y realmente es una ciudad con un aire muy señorial.

Santillana del Mar, el pueblo de las tres mentiras (ni es santa, ni es llana, ni tiene mar), está considerado uno de los pueblos más bonitos de España, título que le merece hordas de turistas además de sus tradicionales tiendas de imanes y camisetas que se reproducen por todas las Ramblas de Barcelona y otros destinos turísticos en general. Bonito sí, pero no realmente acogedor.

Comillas, en cambio, nos recibió con mucha más tranquilidad y con un patrimonio histórico y arquitectónico que nos fascinó. En cuestión de pocas horas de caminata nos embriagamos con la historia del marqués de Comillas y cómo revolucionó su humilde pueblo costero. Nos enamoramos una vez más con la obra de Gaudí y lo bien integrado que se encuentra El Capricho con su entorno, y el precioso cementerio de Comillas, erigido en las ruinas de una antigua ermita.

El Capricho - Antoni Gaudí
El Capricho – Antoni Gaudí

Llegó la hora de pisar montaña y nos dirigimos primero hacia San Vicente de la Barquera, para ver a lo lejos el Pico Urriello iluminado por el amanecer.

De aquí, cogimos carretera hacia Poncebos para emprender la ruta del Cares, un famoso sendero de 24km en total que transcurre por el desfiladero del río Cares. La única pega que le encontramos es que se va y se regresa por el mismo camino, con lo que se hace bastante largo. Existen empresas que te llevan en 4×4 hasta el final de la ruta y así solamente se tiene que hacer un camino de regreso, pero no fue a eso a lo que vinimos.

Nuestra siguiente parada fue Potes, a donde llegamos en medio de las fiestas locales, que pretendíamos celebrar de no haber sido porque el cansancio por la excursión previa nos envió directamente a la cama. Aquí probamos el famosísimo cocido lebaniego, que fue toda una grata sorpresa.

Con las pilas recargadas nos dirigimos a Fuente Dé. Para demostrarnos a nosotros mismos que estábamos en un buen estado físico, hicimos la subida desde el parking hasta el funicular caminando. 800 metros de desnivel relativamente técnicos, ya que hay un par de pasos vertiginosos. Llegados al funicular, continuamos subiendo hasta la cabaña Verónica, un pequeño y pintoresco refugio de montaña ubicado a 2.325 metros.

Vistas desde la cabaña Verónica
Vistas desde la cabaña Verónica

Asturias

De todos los caminos que llevan de Cantabria a Asturias, no podemos hacer más que recomendar la carretera que va por el Desfiladero de los Beyos (N-625). Aquí hay un par de miradores en los que vale la pena pararse y disfrutar de las vistas, ya que son realmente espectaculares. La carretera es muy estrecha y llena de curvas, perfecta para tomarse algo de tiempo y disfrutarla con serenidad.

Con los Lagos de Covadonga ya en mente, nos acercamos a preguntarle a un grupo de escaladores qué ruta nos recomendaban hacer por la zona, y su sugerencia fue una de nuestras caminatas favoritas de todo el viaje: Vega de Ario. Un paisaje dolomítico que se guarda lo mejor para el final, no solo por las impresionantes vistas, sino también por la cervecita fresca tirada directamente del barril. Uno de esos lujos de nuestra época.

Refugio Vega de Ario
Refugio Vega de Ario

Hacemos una última parada en Gijón antes de dar media vuelta y emprender el regreso a casa. Nuestro paso por la ciudad fue rápido pero el Elogio del Horizonte de Chillida nos anticipa ya que esta zona es de obligado regreso y prometemos dedicarle más tiempo la próxima vez que vayamos.

Elogio del Horizonte, Gijón
Elogio del Horizonte, Gijón

Ruta realizada en septiembre de 2019

 

4 Responses

  1. Cris dice:

    Una ruta buenísima. Me falta por conocer Navarra, en resto de comunidades siempre que puedo ver escapo para ir descubriendo rincones nuevos.

  2. Una ruta completísima y preciosa. Pudimos disfrutar de La Ruta del Cares el pasado verano y nos encantó. Aunque nos pueda llover al viajar al norte, es también parte del encanto de estos paisajes. No os parece? Preciosas fotografías. Saludos! Olga

    • The Vanpackers dice:

      Sí, Olga, nos fuimos al norte sabiendo que nos encontraríamos con la lluvia, pero conscientes de que gracias a ella es que los paisajes de esta zona tienen colores tan espectaculares. Además tuvimos muchísima suerte porque en realidad nos llovió poco y pudimos hacer las excursiones a gusto 🙂
      ¡Un abrazo!

  3. No se cuantos días estuvisteis, pero espero que fuesen muchos para que pudieseis disfrutar de todos los maravillosos lugares que tenemos en el norte como se merecen. En cuanto a la lluvia, es el precio que tenemos que pagar para que todo esté tan verde 😄. Un abrazo

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